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Ami Valdemoro – del proyecto ganador de los Premios Mundiales del Hábitat de 2014, Un Litro de Luz – escribe en un blog sobre la «Travesía de Luz» de 100 días por todo el mundo, para mostrarles a comunidades pobres una solución de luz solar extraordinaria.

Si tuviera 100 días para viajar por el mundo, ¿qué haría?

Esta pregunta se hicieron cuatro viajeros intrépidos antes de decidir embarcarse en una travesía alrededor del mundo para enseñar y capacitar a comunidades en zonas sin suministro de red a construir su propia solución de iluminación renovable y sostenible con Un Litro de Luz.

La «Travesía de Luz» es un proyecto innovador, que se concretó gracias a una asociación única entre Un Litro de Luz, ganador de los Premios Mundiales del Hábitat en 2014, y Peace Boat, una ONG con sede central en Japón que trabaja para promover la paz, los derechos humanos y el desarrollo sostenible, como socio oficial de la SDG Action Campaign (Campaña de Acción para Objetivos de Desarrollo Sostenible) de las Naciones Unidas.

La Travesía comenzó con una emotiva despedida en Yokohama, Japón, el 26 de diciembre, y durará 100 días, durante los que se visitarán 19 puertos de 19 países del hemisferio Sur.

En cada uno de los puertos en los que eche anclas la embarcación de la Travesía de Luz, el equipo, junto a voluntarios, construirá e instalará tecnologías sencillas de iluminación solar de Un Litro de Luz en comunidades que no tienen acceso a fuentes asequibles de energía. Hasta ahora, el equipo ha compartido el regalo de luz en Mauricio, Reunión, Madagascar y Sudáfrica, a través de actividades con organizaciones locales sin fines de lucro que se asociaron, como SEED, Southern Cross y Aldeas Infantiles SOS en Ehoala; e Ikhaya le Langa en Ciudad del Cabo.

Mientras escribo esto, el «barco de la paz», Peace Boat, se encuentra en el Sur de África y se prepara para cruzar el Atlántico, con Brasil como destino el 9 de febrero. Desde Brasil, la Travesía seguirá hasta el “fin del mundo” en Ushuaia, Argentina; y continuará hacia Valparaíso, Chile, y las islas y naciones insulares de Isla de Pascua, Tahití y Samoa.

Nuestro equipo de la Travesía de Luz zarpó con una misión: mostrar cómo soluciones sencillas, puestas en manos de miles de voluntarios y miembros de la comunidad, pueden hacer una gran diferencia en la lucha contra la pobreza energética. Si bien se han logrado avances en todo el mundo, todavía hay más de un millón de personas que no pueden acceder a fuentes asequibles de energía sostenible.

Cuando iniciamos esta Travesía, sabíamos que queríamos viajar con un propósito. Pero no nos dimos cuenta de que ayudaríamos a la gente con mucho más que luz. Estamos empoderando a otras personas que tienen la voluntad de descubrir maneras en las que pueden mejorar sus condiciones de vida, mediante materiales que pueden obtener en su propia comunidad.

Nuestro equipo llevó a bordo de la embarcación una cantidad mínima de suministros, y pudimos abastecernos de piezas y materiales en las comunidades de destino para construir farolas solares, luces para el hogar con sistemas de carga móvil y pequeñas lámparas de escritorio.

En lugar de depender de soluciones importadas o costosas, estamos ayudando a plantar semillas de miniempresas en las que personas emprendedoras puedan concretar iniciativas para ofrecer soluciones a nivel local, por ejemplo, mediante el alquiler de un sistema de carga móvil o iluminación para la vía pública. Este enfoque en soluciones construidas a nivel local es particularmente importante en las comunidades que estamos visitando, ya que muchas de ellas se encuentran lejos de centros urbanos o en islas, donde la logística para trasladar cosas es más complicada.

También hemos motivado a nuestros voluntarios para que utilicen sus propias habilidades y contribuyan de maneras nuevas. Cuando empezamos, éramos solo cuatro viajeros de Un Litro de Luz. Ahora, a 30 días del inicio de la travesía, contamos con un ejército de miles de adeptos que se sumaron a nuestra misión. De hecho, algunos de nuestros voluntarios tienen amplios conocimientos de ingeniería, y utilizaron esta experiencia para capacitar a otras personas. ¡Su entusiasmo es contagioso!

Este espíritu de aventura y predisposición nos permitió crecer de un proyecto local en las Filipinas, a más de 30 países de todo el mundo —¡y esperemos que sean muchos más después de esta Travesía! Estamos felices de haber inspirado a otras personas para que busquen sus maneras de afrontar grandes desafíos en sus comunidades, ¡y ansiosos por ver dónde nos lleva el resto de la travesía!

Si quieren acompañarnos durante los próximos 70 días de viaje, pueden consultar nuestra página de Instagram (@literoflight) o entrar en contacto por Facebook (www.facebook.com/aliteroflight). Estamos ideando algunas maneras innovadoras para que puedan involucrarse desde su propia casa, ¡manténganse sintonizados!

Ami Valdemoro es Directora del Consejo y Ejecutiva Principal de Estrategias en Un Litro de Luz.

* “Las personas no hacen viajes, los viajes hacen a las personas.” – John Steinbeck

Imagen: Olivier Sabatier


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