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A pesar de ser una nación multicultural, el Reino Unido es uno de los muchos países adonde existen significativas disparidades entre distintos grupos étnicos. Esto se refleja, por ejemplo, en el acceso a la vivienda.

Hay menos personas negras y de minorías étnicas (NME) que son propietarios de su hogar, pero la discriminación no se ve sólo en el sector privado. Las comunidades NME, especialmente las migrantes, enfrentan más dificultades para acceder a la vivienda social. Una razón de esto es que deben demostrar que han estado residiendo en una zona específica durante un cierto período de tiempo, lo cual puede ser difícil de lograr o de probar.

Los reveladores resultados de la Encuesta de Riqueza y Activos muestran claras diferencias en la riqueza media total por familia entre distintos grupos: para familias blancas – £221.000, Indias – £204.000, Paquistaníes – £97.000 , Afro-Caribeñas – £76.000 y Bangladeses – sólo £15.000. Como la riqueza es la suma de las posesiones o recursos materiales de valor de uno, estas estadísticas indican desigualdad en la propiedad del hogar. Ciertos grupos tienen una riqueza total que es demasiado baja para incluir el valor de una casa, lo cual sugiere que están o alquilando en el sector privado o viviendo en vivienda social.

Esa no es la única diferencia. Según D’Souza, CEO de la Asociación de Vivienda Arawak Walton, quienes viven en las peores condiciones son generalmente aquellos de comunidades NME, quienes tienen más problemas para encontrar vivienda asequible. Generalmente están concentrados en barrios necesitados, en muchos casos debido a la discriminación o prejuicios raciales.

La investigación del Human City Council concuerda con que las peores condiciones de vivienda y la pobreza energética afectan a las comunidades NME en particular. Según el informe, casi una de cada tres (el 30 por ciento) familias Bangladeses y Africanas vive en condiciones de hacinamiento. Compare esto con familias blancas, adonde la cifra es de una de cada 16 (el 6 por ciento) – la cual es, obviamente, aún demasiado alta. Es importante reconocer que las comunidades NME no son las únicas que enfrentan desigualdades.

Esto es claramente inaceptable si luchamos por una sociedad adonde todos tengan acceso a buenas condiciones de vivienda, sin importar su origen.

Los grupos NME y migrantes son extremadamente diversos e incluyen a personas cuyas familias han estado en el Reino Unido por muchas generaciones, como también a recién llegados de países de todo el mundo. Cada individuo tendrá un distinto grado de apego al país del cual vinieron ellos o las generaciones previas. Pero para ciertas comunidades, ese vínculo y el sentido de pertenencia son considerados muy importantes.

Algunos de estos grupos se involucran en y/o buscan el apoyo de organizaciones de las diásporas. A pesar de todo el valioso trabajo que ellos hacen, este término podría sonar poco familiar debido a su falta de visibilidad. La definición de una organización de diáspora varía según el país, pero en el Reino Unido se entiende como una organización formada por aquellos que nacieron o que tienen algún tipo de vínculo o sentido de pertenencia con otro país o cultura.

Las organizaciones de las diásporas brindan asistencia a comunidades en su país de recepción y alientan la integración de los recién llegados, ya que comparten orígenes similares y entienden las reglas y costumbres del país de asentamiento. Los migrantes generalmente solicitan consejos cuando, por ejemplo, abren una cuenta bancaria, buscan un lugar para alquilar, o solicitan un préstamo hipotecario. También son eficientes asociados en el diseño de políticas o en colaboraciones con el sector público cuando las autoridades locales o nacionales buscan atender las necesidades de esos grupos.

Un ejemplo en el Reino Unido es BME National, una red establecida hace más de 30 años cuando aumentó la migración. Hoy en día BME National apoya las necesidades de la gente sin importar sus raíces, defendiendo los derechos de vivienda, y luchando por la inclusión y contra el racismo. La red está formada por distintas Asociaciones de Vivienda, tales como Awarak Walton Housing Association, la cual está vinculada a la comunidad Afro-Caribeña y ha estado presente en Manchester desde los años 90. Ofrece distintos programas para brindar hogares asequibles para los miembros de la comunidad NME, y también son una importante fuerza de cabildeo a nivel nacional, regional y local.

Las organizaciones de las diásporas también son activas en brindar ayuda a sus países de origen. Gracias a sus fuertes redes en ambos países, es más fácil reunir donaciones para responder a crisis inesperadas. Por ejemplo, Diasporaricans, una organización con sede en los Estados Unidos, recaudó fondos para las víctimas del Huracán María en 2017. Ellos movilizaron recursos humanos y financieros y tuvieron un importante rol en abogar por los recursos humanos. Ellos continúan enviando ayuda a Puerto Rico de forma regular gracias a los varios centros de donaciones a través de los EEUU.

Uno de los campos en los cuales las organizaciones de las diásporas son activas es el de la vivienda y el mejoramiento urbano, por ejemplo, la Fundación Human Development Foundation que surgió en 1997 por un grupo de Paquistaníes-Americanos. Su foco se encuentra en la rehabilitación de distintas comunidades en todas las regiones de Paquistán a través de acciones tales como la construcción de casas, baños, provisión de agua limpia, mantenimiento de desagües, gestión de residuos sólidos, instalación de bombas de agua e iluminación solar en las calles.

A pesar de sus grandes esfuerzos, según la investigación Voces de la Diáspora, las organizaciones de las diásporas no recibieron suficiente crédito y visibilidad y la cooperación entre ONGs y/o instituciones del gobierno es débil. Incluso más problemático es el hecho de que con el aumento de los ataques terroristas y los sentimientos xenófobos, junto con la tergiversación de los migrantes en los medios, las organizaciones de las diásporas ven amenazados sus recursos. Esto tiene repercusiones en cuanto al apoyo que pueden brindar, tanto en los países receptores como en los países de origen.

A pesar de estas limitaciones, las organizaciones de las diásporas están realizando un gran trabajo – incluso si no siempre lo notamos. Deberíamos comenzar preguntándonos ¿qué organizaciones de las diásporas son activas en nuestro sector y nuestras áreas? ¿Y cómo podemos incluirlas como recurso para ayudarnos en nuestro trabajo, además de apoyar a la gente que ellos representan? Estas podrían tener un papel crucial en los Fideicomisos de Tierras Comunitarias, para mejorar la diversidad y la inclusión en asociaciones de vivienda, o cuando queremos apoyar los esfuerzos de reconstrucción luego de un desastre en el extranjero.

Si Usted es miembro de una organización de una diáspora, estamos muy interesados en saber más sobre su trabajo en el sector de vivienda, así que póngase en contacto con nosotros.


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